Perdón que haya irrumpido en la converasación y permítanme presentarme, se que tal vez muchos de ustedes ya me conocen pero tal vez otros nunca me habían visto en persona.
Mi nombre es Galanodel y vengo de los bosques de Rovendel donde las cenizas del tiempo cepultaron un pequeño pueblo de elfos que vivieron mucho tiempo en paz y armonía al norte de Silverymoon.
No tengo muchos recuerdos de mi infancia ya que siendo muy pequeño sufrimos el embate de una horda de Orcos que vinieron desde las colinas más allá de lo que alguna vez había llegado a conocer y se encargaron de hacer realidad las fábulas que mi padre narraba sobre los temibles Orcos y la ola de destrucción caótica que acarrean con ellos donde quiera que vayan.
Luego del ataque nuestras chozas en los árboles quedaron reducidas a escombros, gran parte fue incendiada, matando toda vida a su paso, los orcos se encargaron de violar a nuestras mujeres y decorar los pocos árboles que quedaron en pié con cabezas de elfos recién nacidos.
De aquella noche solo recuerdo el fuego, los gritos, el llanto y luego nada más que un prolongado silencio.
Había quedado inconciente y desperté entre restos de ceniza, construcciones que tenían encima la historia de cientos de años y cadáveres de quienes hasta hacía poco compartían juegos, canciones, andanzas y nunca imaginaron que su vida terminaría pronto.
Me resignaba a aceptar que había quedado solo en el mundo y comencé a buscar entre los restos pero nadie había sobrevivido, lo único que había quedado intacto fue un antiguo laúd élfico que había sido de mi familia por mucho tiempo.
Fué así como me hice a los caminos, vagando sin rumbo por las ciudades y bosques, con mucho tiempo para pensar y relatar mis vivencias. Fue así como decidí ir de lugar en lugar acompañado solo por mi instrumento relatando el pasado de mi bosque, mi pueblo y sus desventuras.
Juré no descansar hasta vengarme de esa tribu de Orcos que arrazó en un momento con todo lo que alguna vez fue mio.
Así es que voy de lugar en lugar, por bosques páramos y ciudades sin preocuparme de las normas o constitución que las rija ya que yo tengo mis propias reglas y haré todo lo que esté a mi alcance para acabar con el mal que destruye sin razón todo lo que está a su paso.
Parte de esa lucha es mantener viva la memoria de mi pueblo en mis canciones por eso es que me he dedicado a la vida de bardo, esto no ha sido una elección sino una designación del destino para mi.
Ese mismo destino que sabe de ironías me ha aliado en recientes aventuras con un semi orco de nombre Ronk a quien no tenía simpatía alguna en un comienzo por su raza pero que luego de escuchar su historia comprendí que teníamos mucho en común y que la raza no es lo que hace a los aventureros ni lo que los separa del bien y el mal, sino lo que llevamos dentro, que es mucho más difícil de ver.
Ahora los invito con una ronda de Bier fermentada en Silverymoon, disfrutenla mientras comienza el show!
Mi nombre es Galanodel y vengo de los bosques de Rovendel donde las cenizas del tiempo cepultaron un pequeño pueblo de elfos que vivieron mucho tiempo en paz y armonía al norte de Silverymoon.
No tengo muchos recuerdos de mi infancia ya que siendo muy pequeño sufrimos el embate de una horda de Orcos que vinieron desde las colinas más allá de lo que alguna vez había llegado a conocer y se encargaron de hacer realidad las fábulas que mi padre narraba sobre los temibles Orcos y la ola de destrucción caótica que acarrean con ellos donde quiera que vayan.
Luego del ataque nuestras chozas en los árboles quedaron reducidas a escombros, gran parte fue incendiada, matando toda vida a su paso, los orcos se encargaron de violar a nuestras mujeres y decorar los pocos árboles que quedaron en pié con cabezas de elfos recién nacidos.
De aquella noche solo recuerdo el fuego, los gritos, el llanto y luego nada más que un prolongado silencio.
Había quedado inconciente y desperté entre restos de ceniza, construcciones que tenían encima la historia de cientos de años y cadáveres de quienes hasta hacía poco compartían juegos, canciones, andanzas y nunca imaginaron que su vida terminaría pronto.
Me resignaba a aceptar que había quedado solo en el mundo y comencé a buscar entre los restos pero nadie había sobrevivido, lo único que había quedado intacto fue un antiguo laúd élfico que había sido de mi familia por mucho tiempo.
Fué así como me hice a los caminos, vagando sin rumbo por las ciudades y bosques, con mucho tiempo para pensar y relatar mis vivencias. Fue así como decidí ir de lugar en lugar acompañado solo por mi instrumento relatando el pasado de mi bosque, mi pueblo y sus desventuras.
Juré no descansar hasta vengarme de esa tribu de Orcos que arrazó en un momento con todo lo que alguna vez fue mio.
Así es que voy de lugar en lugar, por bosques páramos y ciudades sin preocuparme de las normas o constitución que las rija ya que yo tengo mis propias reglas y haré todo lo que esté a mi alcance para acabar con el mal que destruye sin razón todo lo que está a su paso.
Parte de esa lucha es mantener viva la memoria de mi pueblo en mis canciones por eso es que me he dedicado a la vida de bardo, esto no ha sido una elección sino una designación del destino para mi.
Ese mismo destino que sabe de ironías me ha aliado en recientes aventuras con un semi orco de nombre Ronk a quien no tenía simpatía alguna en un comienzo por su raza pero que luego de escuchar su historia comprendí que teníamos mucho en común y que la raza no es lo que hace a los aventureros ni lo que los separa del bien y el mal, sino lo que llevamos dentro, que es mucho más difícil de ver.
Ahora los invito con una ronda de Bier fermentada en Silverymoon, disfrutenla mientras comienza el show!
2 comentarios:
Ningún orco estará a salvo si se cruza con nosotros, Galanodel. Lo último que escuchará es el zumbido de la espada y el crujir del arco al tensarse, y lo último que verá sera la flecha entrando en su craneo y el suelo al caer. Salve, Galanodel de Rovendel! Que tus flechas siempre vayan a donde apuntas!
Si... siempre y cuando no metas un 1 descalificador en el dado y dejes orbitando esa pieza compuesta por madera y metal tan preciada en momentos de apuros.
Che... ta linda la concurrencia en la taberna... lástima los alaridos del bardo este que te hacen sangrar los tímpanos... ustedes que opinan?
Jajajaja... sisi... yo pienso lo mismo... jajaja.
Nooooo... en serio?... jajajaja... nunca me imaginé que el bardo podía llegar a hacer eso... jajaja.
Che... por que me miran raro? no les causa gracia lo que dicen estos muchachos???
Cómo qué muchachos???? esos que están ahí en esa mesa...
Cómo que no hay nadie en esa mesa???
Publicar un comentario