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Mas allá del bien y del mal

Contrario a lo que mi... impulsivo y torpe "compañero" comenta, la vuelta de Bane es un evento más de todos los que el mundo sufre en el diario vivir. Por supuesto, no estoy implicando que todos los días un dios vuelve a la existencia, sino que es una marca mas en la larga linea de la historia de Faerûn.
Debo admitir que el regreso de Bane al mundo me beneficia de muchas maneras. También es cierto que a mi el poder no me interesa tanto como a otros, es solamente un medio para conseguir un fin, facilita las cosas, claro, pero no me hace sentir tanto mejor.
Lo que sí me gratifica y me llena de placer es haber cumplido mi tarea casi a la perfección. Probé una y otra vez que mi talento no es algo a subestimar, sortée obstáculos, moví con extremo cuidado las piezas que residian en el tablero, siempre cuidándome la espalda y mas que nada ojeando a esa Halfling... ese pequeño receptáculo, lleno de sospechas y preguntas, con talentos parecidos a los mios pero no comparables.
O al medio orco, por el cual sentía un profundo respeto luego de verlo en combate en distintas ocasiones, asumiendo que sería un rival formidable pero que uno tendría que ser muy estúpido para enfrentarlo mano a mano.
El bardo, nunca presentó una amenza, mas allá de su inquisitiva mente y su inagotable curiosidad... me divertía, lo admito y hasta el día de hoy, no puedo evitar hacer una mueca al acordarme de sus tantas situaciones donde al verse forzado a mentir inventaba las mejores excusas.
La pequeña druida, llena de vida y de buen humor frente a las mas oscuras situaciones, nunca involucrada con nada ni nadie, solo yendo con la corriente, viendo como las cosas de desenvolvían.
El mago, Elan... un ejemplo estereotípico de un Sorcerer, hambriento de poder, de dinero, de riqueza, independiente, pero no impulsivo, solo actuando cuando el desenlace de una acción le trajera algún beneficio... un perfecto seguidor de Bane.
Todos tuvieron su utilidad, lo cual demuestra que matar sin sentido no es la forma de obrar cuando uno quiere lograr algo. La paciencia, el saber cuando actuar, es crucial para todo tipo de búsqueda, sin importar cual sea. Por eso no me hubiese molestado ver a mi "compañero", el mago Ariel, ser disciplinado por Bane en el momento de su regreso. Siempre actuando impulsivamente, sin pensar en las consecuencias, poniendo en peligro todos mis planes. Aunque, como todo, tenía su utilidad.
Debo admitir que en muchas ocasiones dudé que el plan pudiese tener éxito. Me extrañó saber que Bane había puesto su regreso en las manos de una clériga inexperiente como lo era Tarja en el comienzo. No me extrañó que me mandaran a protegerla. Pero durante el transcurso de nuestros viajes, descubrí que Tarja era mas experiente de lo que pensaba. Salvando pequeños deslices que tiene cualquier humano (digo esto, excluyéndome, ya que me siento mas demonio que humano) mantuvo su compostura firme y su visión centrada en el objetivo. Hoy lamento haber dudado de ella.
Y así, al final del camino, agradezco la compañia de esos otros viajeros que a pesar de estar tan opuestos a mis objetivos, fueron ellos los que permitiéron el regreso de Bane y siempre los miraré con respeto y sin rencores. Espero que nuestras vidas nos lleven a encontrarnos en algún momento y no lo digo para poder "ajustar cuentas" como diría mi impulsivo "compañero", sino que para cuando aparezcan en nuestras mentes las imágenes del medio-orco blandiéndo su hacha, de Galanodel y las Morningstars de Fuego bailando en la taberna, de Elan quejándose porque no le contaban que Ashemy se había comunicado con Mildred por un cubito, de Ariel transformándose en vampiro y luego en una extraña nube de gas, y del caos que accidentalmente creamos en el bosque logrando expulsar a los Zhentarim del mismo, podamos mirarnos a las caras y sonreír, complícitamente.

Liu Kang, The Horned Ninja.

Liu Kang "The Horned Ninja"

Yo no elegí nacer con sangre demoníaca en mis venas. Mi madre era una absoluta imbécil que dejó a un demonio seducirla y llevarla a la cama. Como producto de esta unión, mi madre sufrió las consecuencias de parir un bebé tiefling, hecho que produjo gran furor en mi pueblo natal (que jamás revelaré su nombre) obligando a la imbécil de mi madre a escaparse de la chusma que buscaba asesinarnos. Al llegar a un nuevo pueblo, me mantuvo en secreto y rápidamente notó que mi fisiología cambiaba cada vez mas y que se volvería exponencialmente mas díficil esconderme de la gente. Por esa razón, supongo, me abandonó.

Sobreviví gracias a la increible agilidad y astucia que mi lado demoníaco me proporcionaba, robando dinero y comida. Ya entrando en los 40 años de vida (período corto para alguien como yo) había pasado por varios pueblos aledaños a ciudades importantes, sin adentrarme en ninguna. Cuando decidí finalmente hacerlo, encontré que la vida en la ciudad era mas sencilla y que la gente estaba acostumbrado a ver toda clase de cosas. Me adapté muy bien. Demasiado bien quizá. Fue en la ciudad de Neverwinter donde decidí robar la casa de un acaudalado noble de bastante importancia. Sus defensas eran buenas, me tomé mi tiempo para planearlo, pero el noble no era lo que decía ser. Motivado por el gran botín, ingresé furtivamente a la casa, sorteando todas las defensas con paciencia. Pensé que matar a un noble mientras dormía sería algo sencillo, pero al encontrarme a punto de asestar el coup-de-grace, el noble me quitó el arma en un rápido movimiento y pudo haberme matado, pero no lo hizo. Me mantuvo encerrado por un tiempo en esa casa. Pasaron semanas y fue ahí que descubrí que mi lado demoníaco me permitía vivir sin comer ni beber agua. Apenas necesitaba dormir.
Un tiempo después, el noble confesó su verdadera naturaleza. Era parte de una vieja orden de asesinos. El hombre, ya retirado, ofreció compartir sus conocimientos conmigo.
Con extrema dificultad y mucha disciplina, aprendí los métodos y habilidades del ninja.

De aquí en adelante, mi vida tomó caminos extraños y peligrosos que jamás compartiré.