El regreso a Silverymoon

Estábamos decididos a partir hacia el sur a entregarle los guantes a Drizzt, cuando de un momento a otro el elfo oscuro me contactó mentalmente, dándome instrucciones de entregarle los guantes a su contacto en Waterdeep, en lugar de en Baldur's Gate. Esa noche, nos reencontramos con un par de compañeros de andanzas, de la época en que colaboramos en la defensa de Silverymoon ante el ataque del terrorífico dragon rojo Klauth. Les dimos la bienvenida a Sondor, un warlock con sangre demoníaca en las venas, que pese a su perturbadora herencia, tiene un buen corazón, y a la enigmática Pai Mei, humana oriunda de las lejanas tierras del este, la cual dedicó la mayor parte de su vida al estudio de las artes marciales.

Luego de un merecido descanso en el Sunken Flagon, partimos al alba con rumbo a Waterdeep, luego de procurarnos las provisiones necesarias para completar el viaje. No conocíamos muy bien el camino, ya que cuento con los dedos de la mano las veces que visité la gran ciudad, y nadie nos advirtió que a los pocos días de camino, existía un antiguo pantano conocido como the Mere of Dead Men (o Merdelain, en el idioma élfico). Ingenuamente, nos sorprendió la noche mientras intentábamos dejar atrás el pantano. Cualquier aventurero que se precie de tal sabe que la noche y el pantano generalmente no son buena combinación, y esta ocasión no fué la excepción. Varias criaturas no muertas nos salieron al encuentro, y casi perdemos a nuestro querido enano Thorn, al abalanzarse el susodicho contra las criaturas, cayendo de cara en el fango del pantano. Afortunadamente logramos rescatarlo, aunque su honor ya estaba mancillado, pues su cara y su barba estaban completamente tapadas de agua inmunda y restos de vegetación descompuesta. Decidimos abandonar rápidamente el lugar al comprobar que las criaturas no ponían pie fuera de los límites del pantano. Luego de eso, llegamos a Waterdeep sin demasiadas complicaciones.

Una vez en Waterdeep visitamos la famosa taberna de Joe, y conocimos un bardo llamado Galanodel, el cual luego de deleitarnos con un gran espectáculo musical, nos reveló una noticia inquietante. Lady Alustriel Silverhand, antigua gobernante de la ciudad de Silverymoon, y una persona muy importante y poderosa, ha desaparecido. Qué oscuros males aquejarán a nuestra querida ciudad, que son capaces de opacar la luz que irradia la hermosa Lady Alustriel? En este momento, temo más que nunca por la suerte de mi familia. Luego de despedirnos del bardo, fuimos contactados por el enviado de Drizzt, una elfa encapuchada que dijo llamarse Ashemmi. Nos condujo hasta una residencia en la ciudad, donde le entregamos los guantes. Nos ofreció a transportarnos hacia donde se encontraba Drizzt, un pequeño pueblo en las cercanías de Silverymoon llamado Everlund. Aceptamos su oferta, y unos minutos después, nos encontrabamos en otro paisaje completamente distinto.

Una vez en Everlund, ubicamos a Drizzt, y forjamos un plan para entrar a la ciudad. Su plan incluía hacernos pasar por clérigos de Helm, los encargados de mantener la cuarentena en la ciudad. Por supuesto, me negué y decidí probar mi suerte e intentar entrar en la ciudad por la puerta principal. Mis compañeros aceptaron la oferta de Drizzt, la cual parecía tener mayor probabilidad de funcionar. Abandonamos el pequeño pueblo y viajamos al norte hacia Silverymoon. Unas horas antes de llegar a la puerta, me separé de mis compañeros y ellos emprendieron la marcha hacia la parte posterior de la ciudad, donde debían atravesar una puerta oculta para ingresar. Caminé orgullosamente hasta la puerta, e informé a los guardias de mi intención de ayudar con la plaga. Extrañamente, no me hicieron demasiadas preguntas, y me dejaron pasar. Una vez dentro de la ciudad, el espectáculo era desgarrador. Las calles completamente vacías, piras enormes de gente siendo incinerada y guardias patrullando las calles incesantemente. Me dirigí al templo de Helm a ofrecer mi ayuda, y sorpresivamente, los clérigos dominaron mi mente y me enviaron al calabozo. Al fin se había descubierto parte del engaño. Al parecer los "clérigos" utilizan la cuarentena para mantener la ciudad bajo su control.

Al poco tiempo, pude liberarme del efecto mágico y recobrar el control de mis acciones, para ver llegar a mis compañeros de viaje junto a mi hermana, también bajo el efecto de la magia. Los sucesos que ocurrieron a continuación están un poco borrosos en mi memoria, producto del miedo, la sorpresa y la rapidez con la que ocurrieron. Mientras intentaba liberar a mis compañeros del efecto del hechizo sin éxito, y tratando de evitar que alguien descubriera que yo no estaba controlado, apareció por una puerta cercana la criatura mas espantosa que vi en mi vida. Entró a mi celda junto con un clérigo y comenzó a pasar sus asquerosos tentáculos por el rostro de Aribeth. En ese momento sentí una furia no natural en mí, y perdí noción de mis actos. Cuando recobre la conciencia, la criatura yacía en el suelo muerta bajo el filo de mi espada, y el clérigo no era más que una simple túnica en el piso. La magia que controlaba a mis compañeros se desvaneció, y logramos escapar del lugar gracias a la ayuda de un clérigo de Lathander, que se encontraba prisionero al igual que nosotros.

Nos refugiamos en el templo de Lathander, donde suponíamos estábamos a salvo por el momento. Luego de discutir un largo rato sobre el plan de acción más adecuado, decidimos intentar atacar el templo de Helm, con ayuda de los pocos clérigos de otras religiones que aún permanecían en la ciudad. Tendríamos que aprovechar ese momento mientras seguramente nos estarían buscando por toda la ciudad. Una vez tomada la decisión, me retiré a una habitación, en donde dediqué unas plegarias a Torm mientras me preparaba para la inminente batalla.

Mundo rudo

Lo sabía, siempre lo supe!! todas las sospechas llegaron a confirmarse de la manera más repentina y extraña, pero no me sorprendió, en lo más mínimo.
Desde que me uní a esta compañía de aventureros (en donde en un principio supuestamente solo nos unía la idea de hacernos a la aventura y descubrir el mundo) algo no encajaba, algo olía a podrido.
Primero fueron las actitudes egoistas, oscuras de quien siempre trataba de ocultar cosas, un mago que nunca pudo sacar siquiera un conejo de la galera, luego averiguando en la biblioteca y en la escuela de magos supe que no solo él era extraño sino que teníamos una cleriga en el grupo que no admitía seguir ningún dios ni se mostraba devota de nada conocido, simplemente no entraba a templos del bien, poseía anillos que irradiaban energías oscuras y como cereza de la torta trae a unirse a un desconocido que parecía el mismisimo demonio tratando de indicarnos todo el tiempo qué debíamos hacer o que no, cual patético patroncito de bodegón.
Demasiadas cosas como para pensar que nada ocultaban estos individuos que vivian cuchicheando y manteniéndonos lejos de sus planes, llevandonos a tomar aventuras sin un real motivo aparente.
Fue en ese momento en que las sospechas más se cerraban sobre ellos cuando Ajemy se contactó con nosotros con la intención de averiguar cuales eran los verdaderos objetivos de ellos dentro del grupo y en particular esa extraña clériga que había asumido, por fin, ser fiel a una deidad que los anales de la historia registraban como muerta o desaparecida.
Lo hice, se que lo hice, hasta llegué a preguntarle si no quería encontrar la manera de revivirla, de viajar a algún plano en donde pudiera estar, ofreciendole nuestra ayuda.
Efectivamente mis sospechas estaban en lo cierto y era eso lo que querían. No me molestó tanto en el deselace final, el haberlos ayudado, lo que sí me molestó fue la mentira y el hecho de nunca admitieron lo que realmente habíamos sospechado y preguntado.
Tal vez si lo hubieran planteado con sinceridad y desde un lado positivo hubieramos accedido a ayudarlos en su tarea, ya que un balance en el universo es necesario como ya lo dijo el Clérigo de Torm que sabiamente nos aconsejó. Pero no, ellos prefirieron el camino de la mentira y el ocultamiento, por lo que ya se que no son personas en las que pueda volver a confiar en el futuro. Por suerte registré en Agadu el nombre de Galanodel y Las morninstar así como también los temas que interpretábamos y los pasos de baile ya que sin duda Tarja debía también estar tratando de asesorarse con letrados para quedarse con todo, no lo dudo ahora que mostró la hilacha. Seguramente en breve me tope con un cartel en alguna taberna promocionando a Lui Kan y su sonora Inmoral con el mago Ariel y el sórcerer Elan entangados y con portaligas usando el mage hand para complacer a sus andrajosos grupies ahogados en aliento de grorg.
Pero bueno, no los culpo, ellos perseguían su objetivo y lo cumplieron, me dieron la gloriosa posibilidad de decirle a un dios del mal que no quería pertenecer a su maloliente comunidad y que no necesitaba de sus migajas de poder como otros muertos de hambre. Eso para mí bastó para sentirme bien con mi conciencia.
Hay cosas que nunca me van a quedar claras pero que me han hecho un ser más seguro de sus intuiciones y más experimentado. Ahora sé en quién confiar y en quién no y en como moverme en un mundo rudo en un nuevo mundo rudo.

Silverymoon (Metropolis, 37.073)


La ciudad de Silverymoon es un hermoso lugar, compuesto de viejos árboles y torres altas, con tallados perfectos en la masonería y jardines adornando cada rincón. Corceles voladores llevan jinetes en lo alto, la magia y el aprendizaje son muy respetados, musica y risas son escuchadas con frecuencia en las calles y la ciudad contiene muchos comercios llenos de mapas, libros, artefactos mágicos menores y objetos de enorme belleza.
Silverymoon es un ejemplo de cooperación entre razas, incluso mas que Waterdeep. Humanos, elfos y enanos viven en conjunto en vez de separarse en áreas. Un humano puede construir su casa alrededor del tronco de un árbol mientras un elfo construye la suya en la copa de este. Los enanos haces sus cavernas en la base de estos.
La ciudad es considerada el centro de aprendizaje mas importante del norte. Esto se debe a la concentración de músicos, artesanos, escultores y trabajadores de la piedra - además de los magos, que se juntaron aquí en grandes números, mas que en ningún otro lado, excepto Waterdeep. Su poder mantiene alejados a la Arcane Brotherhood y a otros males del Norte.
Silverymoon goza de tener un conservatorio de música, una gran biblioteca, residencias que parecen castillos de muchos nobles y templos que albergan seguidores de Helm, Lathander, Mielikki, Milil, Mystra, Oghma, Selûne, Silvanus, Sune, Tymora, y las principales deidas enanas y elficas. Quizá la mas famosa estructura es la Universidad de Silverymoon; una escuela de magia compuesta por varias previamente separadas. Algunas de estas son la Lady's College (que sirve a Sorcerers y Bardos por igual), Miresk's School of Thaumaturgy y Foclucan, una escuela de Bardos legendaria que reabrió hace poco (luego de ser arrasada por orcos un siglo atrás).
El ejército de la ciudad, Los Caballeros de Plata (Knights in Silver), cuentan con mas de 500 hombres en sus filas y patrullan la ciudad constantemente. Además, la ciudad cuenta con la protección de varios encantamientos que detectan el mal y el uso indebido de la magia dentro de la misma.
La gente de Silverymoon se siente segura, lo cual los hace ser amables y hospitalarios. Esto se debe a la constante vigilancia de los magos y agentes entrenados y asignados por Alustriel.
Lady Alustriel es ahora la vocera de la ciudad y de toda las Silver Marches. En 1369 abdica el trono para darselo a Taern "Thunderspell" Hornblade (LG male human Wiz18). Alustriel es conocida ahora como la High Lady y es extremadamente respetada en toda la región.

Un Extraño en la oscuridad

Que tal comenzales, he notado varias miradas de algunos de ustedes que se han deslizado con suspicacia hacia el rincón oscuro en el que me encontraba y preferí acercarme a presentarme antes de dejar librado a que se disparen rumores e historias infundadas sobre mi.

Ya he pasado muchas veces por ese tipo de malos entendidos entre gente que le gusta descubrir culpables donde no los hay e inventar condenas sin escuchar al enjuiciado.
Sé qué mi aspecto les puede resultar un tanto chocante en un principio y ese es el motivo por el cual recién ahora descubro mi rostro que permanecía en penumbras protegido por esta rustica capucha.

Mi nombre es Sondor; permitanme presentarme y provengo de tierras un tanto lejanas. Sabe el destino cómo llegué hasta aquí y cómo he dado con ustedes, nobles caballeros.

Cuando nací tuve la mala fortuna de caer en un momento de luchas políticas y tiranías en la villa donde mi madre dió a luz. A pesar de tratar de mantenerme oculto en el poblado se había dado a lugar una "cacería de brujas" por orden del gobernador y no tardaban en correr los rumores hasta identificar en donde se encontraban "nacimientos irregulares" como se denominaba formalmente.
Pensaban que todo ser que naciera y no tuviera características "noramles" era una amenaza para el poblado y que era obra directa del mal. Con este fin todas las noches en donde la luna llegaba a su fase mayor se deslizaba un sangriento ritual que parecía enfervorizar los ánimos de los pobladores, hasta divertirlos. Ayudaba a consolidar el poder que el gobernador tenía en la zona mostrando cómo con su mano firme el mal se mantrendría fuera del lugar.
En este ritual participaban Clerigos que alineaban en un círculo a todos los recien nacidos y niños encontrados y se pasaba a rosearlos con agua que salvaría sus almas procediendo a eliminar el cuerpo decapitándoles y dejando por unos días alguna muestra del sacrificio, marcando el territorio libre del poder del mal.
Uno de esos niños que se encontraba en la cuenta regresiva de la muerte, viendo cómo la luz de la luna comenzaba a teñirlo todo de un tínte cada vez más pálido, era yo. Solo tengo algunas imágenes en mi mente que extrañamente a pesar del tiempo y los pesares nunca se borraron, el agua cayendo sobre el cuerpo, quemandolo, la palidez de la muerte que nos alcanzaba y los ojos celestes casi blancos de un clérigo que se acercaba cada vez más con un sádica sonriza en su boca.
Fué ahí que la suerte se dió vuelta y la cabeza que rodó no fue la mia, ni tampoco ninguna de los niños que se encontraban ahí, sino la del propio clérigo.
A partir de es día mi vida cambió y no por voluntad propia, una caravana de "gitanos", como se hacían llamar; enterados del fenómeno de extraños nacimientos que había en mi poblado intervino para impedir que los rituales terminaran con la vida de los "distintos", no por ser bondadosos sino porque les interesaba reclutarnos.
Entre dicha caravana conocí a muchos más como yo, desde luego sabrán que no hay dos iguales de mi raza pero sí nos sentíamos a salvo en una comunidad. Aquí aprendí muchas de las artes y conjuros que conzco hasta el día de hoy y que me han ayudado a mantenerme vivo. Pero mi salvación no fue gratuita, fui sometido a rituales y pactos secretos que me encomendaron ciertas misiones así como también poderes que lentamente comencé a asumir y controlar.
En un principio me gustó esta vida y sentí que ajusticiaba a personas como las que habían intentado sacrificarme, sentía que estaba ayudando a hacer lo mismo que habían hecho con migo. Con el tiempo cada misión en la que se encomendaba la "caravana" era más sanguinaria y oscura, cada vez tenía menos sentido lo que hacíamos y eramos temidos y buscados en donde nos movilizaramos.
Eso no estaba mal para mi, hasta que ví que al interior de nosotros mismos la traición, el poder y la codicia reinaba y llevaba a distintas personas a usar tétricos métodos para llegar a ostentar el poder.
Lentamente me fui dando cuenta muy a mi pesar que no había diferencia entre los métodos y costumbres que utilizaban las personas que habían querido matarme en demagógicos sacrificios por ser diferente y los métodos y acciones que tomaba esta caravana de gitanos a la cual tanto debía pero tanto comenzaba a rechazar.
Fue entonces el día en que Axis, mi mentor y quien me inció en los caminos de las invocaciones fue envenenado en un confuso episodio, justamente una noche de plenilunio en donde nadie quiso dar cuenta de su cadaver dejándolo abandonado.
Ahí supe que debía escapar, ideé un plan para escabullirme y salir del control de la caravana que todo lo seguía y todo lo encontraba. Me fui ocultando de poblado en poblado, de bosque en bosque, cambiando mi identidad, tratando de huir, no se si de ellos o de mi propio pasado.

Pueden no dar crédito a las palabras de un desconocido cuyo aspecto no es el más confiable y su voz parece provenir de una oscura catacumba, están en todo su derecho.
Pueden pensar lo que quieran, pero esa es mi verdad y ahora me encuentro buscando lo que nunca encontré. No se vivir en un lugar, no se lo que es una familia ni me interesa, solo se ir detrás de aventuras de un lado a otro pero quiero redimir los actos de maldad que alguna vez realicé por tratar de ayudar a quienes salvaron mi vida, y quiero pertenecer a una caravana de aventureros en donde no haya traiciones, luchas de poder, ni las llamas corrompan lo que a su paso encuentran.
Habrá lugar entre ustedes para un servidor?

El encuentro con Drizzt

The Feast of the Moon, 1373 DR (Year of Rogue Dragons)

Luego del ataque de Klauth a Silverymoon, en el cual participamos ayudando en la defensa de la ciudad, partimos hacia Neverwinter con mis compañeros, donde pasamos algunos meses de tranquilidad, recuperándonos de las heridas.

La noche del festín de la luna, en la cual es tradición recordar a los compañeros caídos y revivir viejas aventuras y leyendas, tuvimos la suerte de volver a encontrarnos con Drizzt Do'Urden. Si bien nunca nos habíamos encontrado cara a cara, ya habíamos intercambiado algunas rápidas miradas mientras defendíamos Silverymoon contra el ataque del inmenso dragón. Esta vez fue un encuentro en persona. Luego de los clásicos discursos de Drizzt y Lord Nasher, actual regente de la ciudad de Neverwinter, nos dirigimos a nuestro usual punto de encuentro, la taberna de Duncan, el Sunken Flagon. En el camino, y en una de las oscuras calles del distrito de los puertos de Neverwinter, Drizzt salió a nuestro encuentro.

Mencionó estar apurado con otros asuntos, y luego de un breve intercambio de palabras, en el cual nos comentó que las ciudades de Silverymoon y Mithral Hall estaban cerradas en cuarentena por una plaga, le hicimos saber nuestro interés (mío, de Aribeth, y de Thorn) en saber un poco más lo que ocurría en estas ciudades, y de ser posible, lograr el ingreso. Drizzt nos propuso un intercambio de favores, y nos ofreció su ayuda para entrar en Silverymoon y Mithral Hall, si a cambio lográbamos conseguir un par de guantes que le fueron robados por un notorio criminal conocido como Urdin. Este ladrón estaba residiendo en Neverwinter en este mismo momento, por lo que aceptamos la oferta. Drizzt nos indicó que una vez conseguidos los guantes, deberíamos llevárselos a algún lugar de la cercana ciudad de Baldur's Gate. Nos despedimos del elfo oscuro pocos minutos después.

Luego de llegar a un rápido plan, nos dirigimos al lugar donde deberían estar los guantes. Un "celtelo hechizo de sueño" de nuestra compañera Kimino, oriunda de algún país del lejano oriente, puso al guardia de la puerta fuera de combate. Luego de entrar en la casa, entre Blink, Thorn y yo nos ocupamos de "desactivar" todas las trampas del lugar, hasta que finalmente llegamos a una habitación en el segundo piso en la cual una ilusión que mostraba una persona ataviada en armadura liviana, nos preguntaba qué hacíamos en su casa. Obviamente ignoramos dicha ilusión, y buscamos en la habitación hasta encontrar una habitación oculta, donde nuestro compañero Thorn quedó atrapado, abriéndose camino luego a hachazos a través del suelo de madera.

Lo relevante es que Urdin se encontraba en esa habitación, y al verse sobrepasado en número, intentó escapar por el techo. Al darnos cuenta de esto, salimos raudamente de la casa, y lo encontramos en una esquina del techo, a punto de saltar al edificio contiguo. Un hechizo de detener persona de Aribeth frustró sus planes. Aprovechando su debilidad, Nathan utilizó sus habilidades de hombre araña para alcanzar a Urdin y tomar los guantes. En ese momento hizo su aparición la guardia de la ciudad. Insté a mis compañeros a huir hacia la taberna, y me dispuse a enfrentar a los soldados, rezando una breve plegaria a Torm, y confiando en poder aclarar todo el asunto.

Luego de pasar un día en el calabozo, junto con Aribeth que acudió a intentar ayudarme, pudimos aclarar el asunto con el capitán de la guardia, y finalmente quedamos en libertad. La guardia de la ciudad nos ofreció sus disculpas, las cuales por supuesto aceptamos, y nos pusimos a su disposición por cualquier otra cosa que llegaran a necesitar. Luego nos marchamos y nos dirigimos hacia la taberna. Drizzt nos contactó esa misma noche con instrucciones de ir a Baldur's Gate a entregarle los guantes, y dado que son unos cuantos días de viaje, decidí irme a descansar inmediatamente y prepararme para la próxima jornada.

Mas allá del bien y del mal

Contrario a lo que mi... impulsivo y torpe "compañero" comenta, la vuelta de Bane es un evento más de todos los que el mundo sufre en el diario vivir. Por supuesto, no estoy implicando que todos los días un dios vuelve a la existencia, sino que es una marca mas en la larga linea de la historia de Faerûn.
Debo admitir que el regreso de Bane al mundo me beneficia de muchas maneras. También es cierto que a mi el poder no me interesa tanto como a otros, es solamente un medio para conseguir un fin, facilita las cosas, claro, pero no me hace sentir tanto mejor.
Lo que sí me gratifica y me llena de placer es haber cumplido mi tarea casi a la perfección. Probé una y otra vez que mi talento no es algo a subestimar, sortée obstáculos, moví con extremo cuidado las piezas que residian en el tablero, siempre cuidándome la espalda y mas que nada ojeando a esa Halfling... ese pequeño receptáculo, lleno de sospechas y preguntas, con talentos parecidos a los mios pero no comparables.
O al medio orco, por el cual sentía un profundo respeto luego de verlo en combate en distintas ocasiones, asumiendo que sería un rival formidable pero que uno tendría que ser muy estúpido para enfrentarlo mano a mano.
El bardo, nunca presentó una amenza, mas allá de su inquisitiva mente y su inagotable curiosidad... me divertía, lo admito y hasta el día de hoy, no puedo evitar hacer una mueca al acordarme de sus tantas situaciones donde al verse forzado a mentir inventaba las mejores excusas.
La pequeña druida, llena de vida y de buen humor frente a las mas oscuras situaciones, nunca involucrada con nada ni nadie, solo yendo con la corriente, viendo como las cosas de desenvolvían.
El mago, Elan... un ejemplo estereotípico de un Sorcerer, hambriento de poder, de dinero, de riqueza, independiente, pero no impulsivo, solo actuando cuando el desenlace de una acción le trajera algún beneficio... un perfecto seguidor de Bane.
Todos tuvieron su utilidad, lo cual demuestra que matar sin sentido no es la forma de obrar cuando uno quiere lograr algo. La paciencia, el saber cuando actuar, es crucial para todo tipo de búsqueda, sin importar cual sea. Por eso no me hubiese molestado ver a mi "compañero", el mago Ariel, ser disciplinado por Bane en el momento de su regreso. Siempre actuando impulsivamente, sin pensar en las consecuencias, poniendo en peligro todos mis planes. Aunque, como todo, tenía su utilidad.
Debo admitir que en muchas ocasiones dudé que el plan pudiese tener éxito. Me extrañó saber que Bane había puesto su regreso en las manos de una clériga inexperiente como lo era Tarja en el comienzo. No me extrañó que me mandaran a protegerla. Pero durante el transcurso de nuestros viajes, descubrí que Tarja era mas experiente de lo que pensaba. Salvando pequeños deslices que tiene cualquier humano (digo esto, excluyéndome, ya que me siento mas demonio que humano) mantuvo su compostura firme y su visión centrada en el objetivo. Hoy lamento haber dudado de ella.
Y así, al final del camino, agradezco la compañia de esos otros viajeros que a pesar de estar tan opuestos a mis objetivos, fueron ellos los que permitiéron el regreso de Bane y siempre los miraré con respeto y sin rencores. Espero que nuestras vidas nos lleven a encontrarnos en algún momento y no lo digo para poder "ajustar cuentas" como diría mi impulsivo "compañero", sino que para cuando aparezcan en nuestras mentes las imágenes del medio-orco blandiéndo su hacha, de Galanodel y las Morningstars de Fuego bailando en la taberna, de Elan quejándose porque no le contaban que Ashemy se había comunicado con Mildred por un cubito, de Ariel transformándose en vampiro y luego en una extraña nube de gas, y del caos que accidentalmente creamos en el bosque logrando expulsar a los Zhentarim del mismo, podamos mirarnos a las caras y sonreír, complícitamente.

Liu Kang, The Horned Ninja.

Carta de El Mago Ariel...

Ah... que sensación de placer que recorre mi cuerpo y mi alma en este momento... es un momento sencillamente glorioso. La fuerzas oscuras del mundo recuperan a uno de sus mayores exponentes, y yo soy parte de ese bando, yo soy pieza fundamental en esta nueva realidad impuesta. Desde el comienzo de la cruzada supe que mi objetivo principal iba a ser la busqueda de poder ilimitado, y por fin lo he logrado. Siento que nada ni nadie puede interponerse en mi camino, y menos un grupo de inutiles bonachones inservibles que no buscan otra cosa que desterrar el mal de este mundo... QUE ILUSOS!!! me relamo pensando en que en algun momento llegaron a pensar en que podían frenar nuestro maquiavélico plan, y eso me da mas fuerzas aun para esparcir el mal en el mundo. Si bien en algun momento sentí que podiamos llegar a apuntar todos hacia el mismo lado, me di cuenta en seguida de que en esta cruzada, ibamos a tener que separar los caminos, una lástima para ellos, que se quedaron con las manos vacías, y afortunados nosotros que conseguimos el poder divino.

Pero mas allá de todo el placer que siento en estos momentos, tengo una cuenta pendiente, y voy a dejarla por escrito en este momento para recordarme cada día que pasa, que no voy a descansar hasta verlos muertos... si... muertos... y quizás, cuando pidan clemencia por sus vidas... quizas les conceda un ultimo deseo, siempre y cuando ese deseo sea unirse a nuestro bando. No voy a descansar hasta tener la cabeza de ese orco en mi escritorio. No voy a descansar hasta tener el corazón de ese bardo dentro de su laúd colgado en la pared de mi habitación. No voy a descansar hasta introducir mis gélidos dedos en el pecho de esa halfling y arrancarle el alma de raiz!!!

Esta es mi declaración y no descansaré hasta hacerla realidad, por eso, si llegan a leer estas palabras, lo unico que les voy a decir es que teman... teman por sus vidas... teman porque el destino no nos vuelva a cruzar, porque ese día... ese glorioso día... será el día en el que mal destruya al bien para siempre!!!