Estábamos decididos a partir hacia el sur a entregarle los guantes a Drizzt, cuando de un momento a otro el elfo oscuro me contactó mentalmente, dándome instrucciones de entregarle los guantes a su contacto en Waterdeep, en lugar de en Baldur's Gate. Esa noche, nos reencontramos con un par de compañeros de andanzas, de la época en que colaboramos en la defensa de Silverymoon ante el ataque del terrorífico dragon rojo Klauth. Les dimos la bienvenida a Sondor, un warlock con sangre demoníaca en las venas, que pese a su perturbadora herencia, tiene un buen corazón, y a la enigmática Pai Mei, humana oriunda de las lejanas tierras del este, la cual dedicó la mayor parte de su vida al estudio de las artes marciales.
Luego de un merecido descanso en el Sunken Flagon, partimos al alba con rumbo a Waterdeep, luego de procurarnos las provisiones necesarias para completar el viaje. No conocíamos muy bien el camino, ya que cuento con los dedos de la mano las veces que visité la gran ciudad, y nadie nos advirtió que a los pocos días de camino, existía un antiguo pantano conocido como the Mere of Dead Men (o Merdelain, en el idioma élfico). Ingenuamente, nos sorprendió la noche mientras intentábamos dejar atrás el pantano. Cualquier aventurero que se precie de tal sabe que la noche y el pantano generalmente no son buena combinación, y esta ocasión no fué la excepción. Varias criaturas no muertas nos salieron al encuentro, y casi perdemos a nuestro querido enano Thorn, al abalanzarse el susodicho contra las criaturas, cayendo de cara en el fango del pantano. Afortunadamente logramos rescatarlo, aunque su honor ya estaba mancillado, pues su cara y su barba estaban completamente tapadas de agua inmunda y restos de vegetación descompuesta. Decidimos abandonar rápidamente el lugar al comprobar que las criaturas no ponían pie fuera de los límites del pantano. Luego de eso, llegamos a Waterdeep sin demasiadas complicaciones.
Una vez en Waterdeep visitamos la famosa taberna de Joe, y conocimos un bardo llamado Galanodel, el cual luego de deleitarnos con un gran espectáculo musical, nos reveló una noticia inquietante. Lady Alustriel Silverhand, antigua gobernante de la ciudad de Silverymoon, y una persona muy importante y poderosa, ha desaparecido. Qué oscuros males aquejarán a nuestra querida ciudad, que son capaces de opacar la luz que irradia la hermosa Lady Alustriel? En este momento, temo más que nunca por la suerte de mi familia. Luego de despedirnos del bardo, fuimos contactados por el enviado de Drizzt, una elfa encapuchada que dijo llamarse Ashemmi. Nos condujo hasta una residencia en la ciudad, donde le entregamos los guantes. Nos ofreció a transportarnos hacia donde se encontraba Drizzt, un pequeño pueblo en las cercanías de Silverymoon llamado Everlund. Aceptamos su oferta, y unos minutos después, nos encontrabamos en otro paisaje completamente distinto.
Una vez en Everlund, ubicamos a Drizzt, y forjamos un plan para entrar a la ciudad. Su plan incluía hacernos pasar por clérigos de Helm, los encargados de mantener la cuarentena en la ciudad. Por supuesto, me negué y decidí probar mi suerte e intentar entrar en la ciudad por la puerta principal. Mis compañeros aceptaron la oferta de Drizzt, la cual parecía tener mayor probabilidad de funcionar. Abandonamos el pequeño pueblo y viajamos al norte hacia Silverymoon. Unas horas antes de llegar a la puerta, me separé de mis compañeros y ellos emprendieron la marcha hacia la parte posterior de la ciudad, donde debían atravesar una puerta oculta para ingresar. Caminé orgullosamente hasta la puerta, e informé a los guardias de mi intención de ayudar con la plaga. Extrañamente, no me hicieron demasiadas preguntas, y me dejaron pasar. Una vez dentro de la ciudad, el espectáculo era desgarrador. Las calles completamente vacías, piras enormes de gente siendo incinerada y guardias patrullando las calles incesantemente. Me dirigí al templo de Helm a ofrecer mi ayuda, y sorpresivamente, los clérigos dominaron mi mente y me enviaron al calabozo. Al fin se había descubierto parte del engaño. Al parecer los "clérigos" utilizan la cuarentena para mantener la ciudad bajo su control.
Al poco tiempo, pude liberarme del efecto mágico y recobrar el control de mis acciones, para ver llegar a mis compañeros de viaje junto a mi hermana, también bajo el efecto de la magia. Los sucesos que ocurrieron a continuación están un poco borrosos en mi memoria, producto del miedo, la sorpresa y la rapidez con la que ocurrieron. Mientras intentaba liberar a mis compañeros del efecto del hechizo sin éxito, y tratando de evitar que alguien descubriera que yo no estaba controlado, apareció por una puerta cercana la criatura mas espantosa que vi en mi vida. Entró a mi celda junto con un clérigo y comenzó a pasar sus asquerosos tentáculos por el rostro de Aribeth. En ese momento sentí una furia no natural en mí, y perdí noción de mis actos. Cuando recobre la conciencia, la criatura yacía en el suelo muerta bajo el filo de mi espada, y el clérigo no era más que una simple túnica en el piso. La magia que controlaba a mis compañeros se desvaneció, y logramos escapar del lugar gracias a la ayuda de un clérigo de Lathander, que se encontraba prisionero al igual que nosotros.Nos refugiamos en el templo de Lathander, donde suponíamos estábamos a salvo por el momento. Luego de discutir un largo rato sobre el plan de acción más adecuado, decidimos intentar atacar el templo de Helm, con ayuda de los pocos clérigos de otras religiones que aún permanecían en la ciudad. Tendríamos que aprovechar ese momento mientras seguramente nos estarían buscando por toda la ciudad. Una vez tomada la decisión, me retiré a una habitación, en donde dediqué unas plegarias a Torm mientras me preparaba para la inminente batalla.

